El Gobierno K adopta una política de estatizaciones que puede llegar a costar muy cara. Mientras la recesión ya se encuentra instalada, las decisiones no muy bien definidas castigan a la población con ingresos bajos. La menor actividad económica, se ha reflejado en el mismo mercado laboral: empezando por las suspensiones del personal, podemos continuar hasta el acortamiento de la jornada laboral, contando por sabida la reducción de horas extra; todo esto intentó ser subsanado por parte de las autoridades, con las prohibiciones de despidos, y los subsidios, aunque ninguna de estas medidas fue eficiente, porque ninguna apuntó al motor del empleo: las PyMes; además de la creciente influencia estatizadora, proveniente de Hugo Chávez.
Pero resulta que nuestro país no puede proveer de financiamiento a las empresas y esto no es más que una estrategia de inserción estatal en las decisiones empresarias; sólo sirvieron ahora para intentar mantener el nivel de empleo, pero según el EUI y su ranking de "Ambiente de negocios" para 82 países; a partir de la oleada estatizadora, Venezuela descendió 11 posiciones desde la última medición y se ubica anteúltima. Argentina perdió lugares, encontrándose hoy en el puesto 65°, en el lugar donde se encuentran las economías con ambiente poco favorables para invertir en los próximos años. Las nacionalizaciones no van a facilitar las cosas, sino todo lo contrario; la Argentina necesita atraer capitales para poder crecer ya que de modo contrario será más árduo el proceso de recuperación de esta crisis. El matrimonio presidencial parece adoptar la postura de alejamiento de los líderes del mundo, y establecerse firmemente del lado del dictador venezolano; lo que a largo plazo significa poner el comercio bajo llave; mismo en el 2008, la inversion de firmas nacionales en el extranjero no creció; y para los próximos años está prevista la ausencia de capitales relevantes internacionales.
Paralelamente, no es irrelevante el asunto de las importaciones de trigo y carne, para salvaguardar una oferta cuasi aniquilada por el intervencionismo estatal y el descenso en un 28% de las exportaciones debido a falta de reformas para agilizar a las economías regionales; la baja del consumo, la caída de la industria en un 12%; el acercamiento de las fechas pactadas para el cumplimiento del pago de los Boden 2012 y las tratativas para pagarlos por adelantado (¿con qué fondos?) en este Agosto venidero; y que así y todo el gobierno vea como lejano el default...
Mientras todo esto pasa, nuestros políticos se preocupan por verse ridiculizados en un programa de televisión, en vez de demostrar que sí sirven para algo, Bendita seas, Argentina.